miércoles, 12 de septiembre de 2012
Un libro hecho palabra
Se trata de una marcha nocturna por los alrededores del pueblo (los olivares, el monte) haciendo altos en pozos, fuentes y lugares vinculados a leyendas de "encantos". Los encantos son espíritus que aparecen en un lugar (un pozo, un campo, una fuente) y que tratan que el humano al que se le aparecen les libere de su maldición (y pueden ser peligrosos si el humano yerra).
Además de estas historias de aparecidos, la marcha (realizada en la noche de la segunda luna llena de agosto, una absoluta delicia) hizo algunas paradas también en lugares con otras leyendas como la de la Culebra de Cabeza Jiosa, o la de la Ermita de Santa Marina, o la Leyenda del Tesoro.
Organizó la marcha Cipriano Paniagua, de la Asociación de Amigos de Ahigal, quien contó con el apoyo del Ayuntamiento, y a ella asistimos más de cien personas (entre ellas el autor del libro). Fue una noche maravillosa, llena de historias y leyendas: muchas de ellas (y muchas más) las podéis encontrar en este libro.
Saludos
jueves, 26 de mayo de 2011
Breve sobre los cuentos de Ahigal

Pep Bruno, codirector de la colección Tierra Oral (Palabras del Candil)
miércoles, 4 de mayo de 2011
Los cuentos los Ahigal en HOY.es
martes, 26 de abril de 2011
Una reseña del Biblioabrazo
lunes, 25 de abril de 2011
Del día del libro: Los cuentos de Ahigal














jueves, 21 de abril de 2011
Presentación de Los cuentos de Ahigal
viernes, 15 de abril de 2011
Los cuentos los Ahigal
Extremadura es tierra donde el cuento tradicional goza de una excelente salud, como ya lo demostraron las primeras colecciones de cuentos recogidos en España (concretamente en le tomo X -1886- de la Biblioteca de Tradiciones Populares que dirigía el padre de los Machado), o los Cuentos extremeños (1944) recogidos por Marciano Curiel Merchán, o las colecciones exhaustivas que lleva unos cuantos años recogiendo Juan Rodríguez Pastor.
Pero esta colección, que continúa dando muestras de la vitalidad del cuento tradicional en Extremadura, es diferente al resto de colecciones (ya sean extremeñas o de otros lugares de España), pues este libro contiene una extensa colección de cuentos con un altísimo nivel en su estructura y en su forma, descubriéndonos cuentos habituados a ser contados y escuchados, cuentos sorprendentes, ricos, llenos de matices, detalles y variantes que harán las delicias de los curiosos y los estudiosos.
Pero dejemos la palabra a Ángel Hernández Fernández, quien se ha encargado del estudio y ordenación de los textos: “Los más de 250 cuentos que José María Domínguez ha ido recogiendo a lo largo de treinta años en el pueblo cacereño de Ahigal es un trabajo formidable y valiosísimo, un conjunto extraordinario de cuentos que abarca prácticamente todas las modalidades, tonos, tipos y clases de este género de la literatura folclórica.
Esta es una colección excepcional tanto por el habla empleada en los cuentos, una verdadera joya lingüística dialectal, como por la calidad de las versiones que agrupa: cuentos complejos, extensos, variados, que están contados con oficio, con sabiduría e inteligencia. Cuentos habituados a ser contados y escuchados. Cuentos vivos.
Una colección de cuentos que es un verdadero tesoro. Posiblemente una de las mejores colecciones recogidas y publicadas en el último siglo en España”.

Detalles de la edición:
Autor: José María Domínguez Moreno
Estudio y ordenación de los textos: Ángel Hernández Fernández
Edición a cargo de: María Jesús Paniagua Cáceres
Ilustración de Cubierta: Natasha Kurth (técnica: collage)
Maquetación y diseño de cubierta: Lourdes Quesada
Dirigen la colección Tierra Oral: José Manuel Pedrosa y Pep bruno
Editorial: Palabras del Candil (www.palabrasdelcandil.com)
Detalles técnicos del libro:
Formato: 17 x 24 cm.
Encuadernación: rústica cosida con hilo vegetal
460 páginas impresas en negro sobre offset blanco de 90 gr
Cubierta con solapas impresa a 5/0 en couché mate de 300 gr. Plastificada en mate 1C.
ISBN: 978-84-938409-1-4
Depósito legal: GU-55/2011
PVP: 15 euros
Más información sobre cómo se gestó este libro y su elaboración:
Cómo se fue haciendo el libro
Parte del estudio de Ángel Hernández Fernández
Un cuento del libro
Más información en www.palabrasdelcandil.com y en el blog http://palabrasdelcandil.blogspot.com (etiqueta: Los cuentos de Ahigal).
jueves, 14 de abril de 2011
Los cuentos de Ahigal van llegando a las librerías
lunes, 4 de abril de 2011
¡¡Ya están aquí Los cuentos de Ahigal!!
lunes, 21 de marzo de 2011
Al final se ve la luz...
miércoles, 9 de marzo de 2011
De los próximos libros
sábado, 26 de febrero de 2011
El cura (preñao) de Ahigal
203. EL CURA PREÑAO [Cardigos 1739*B]
Esto pasó aquí, mu pa atrás, aquí pa Ahigal, de muchos años pa atrás, que a mí me lo han dicho que jue pa aquí. Eso era que el alcalde tenía una posá y tenía al cargo de la posá a la su hija, mu jaquetona la su hija. La hija estaba moza, ¿entiendes? Pos llegó a la posá un viajante y empezó a jacer cosas con la hija del alcalde, y le dicía el viajante:
—Si te estás quieta, aluego me caso contigo.
La posaera, que no y que no. Pero el viajante, que si me caso, que si no me caso, déjame y me caso contigo. A lo último ya se dejó. Aluego lo que jizo el viajante jue escapalse, que se escapó pa siempre. Se pone la posaera a llorar y llega el su padre, que el su padre era el alcalde, a preguntale que por qué llora, y la su hija:
—Es que soy una desgraciaíta. El viajante me ha robao la vergüenza y encima me ha dejao.
El su padre se pensaba que la había dejao por ilse, pero ella lo que le quería dicir al su padre es que la había dejao con un muchachino en la barriga. De que ya se entera bien del to, va el padre:
—Hija, esto tenemos que arreglalo como mejol sea. Mientras yo arreglo la custión, pos que naide se entere.
Coge el alcalde y ya que llega pa casa del médico, y le dice el alcalde al médico, le dice el alcalde:
—A la mi hija le pasa esto, esto y lo otro.
Eso, ¿no?, que la su hija estaba pa alantre, y to eso. Y el médico le dijo que qué le daba por arreglale el javío a la su hija. El alcalde queó en que le daba cuarenta riales y la mula torda, que cuarenta riales y la mula torda... ¡menúa fortuna! Ya que jacen el trato, le dice el médico:
—Ya verá usté cómo el muchachino se lo enjareto yo al señol cura.
Resulta que el cura del pueblo estaba mu gordo, mu gordo el bicho, y el probe se estaba curando de un reúma. Pos ya que estaba pa nacer el muchachino de la posaera, va el médico pa ande el cura y le da un ungüente conque pal reúma y que tenía que jincálselo de un sorbo. Dispués de jincalse el ungüente le entró un retorcijón pa morilse el cura. ¡Y venga a tiralse peos! Sale corriendo la criá del cura pa ande el médico:
—¡Que mos se muere el cura!
Y el médico:
—Vaite pa allá, que estoy atendiendo otra custión y en cuanto que acabe voy ande el cura.
Lo que pasaba es que la otra estaba teniendo el muchacho. Pos ya que lo tiene, coge y lo mete en la mochila de las medecinas y se va pa ande el cura. ¡Coño! Allí estaba el cura revolcándose de los retorcijones y peiéndose una cosa mala. Entra pa adrentro y le dice al cura:
—Usté no tiene na que no puea tener arreglo. Lo que le pasa es que usté está preñao, y mientras que no cague al muchachino no hay na que jacer. Ahora le voy a dar una medecina pa que no le duela la pariúra.
Conque ya manda pa ajuera, que se salga la criá. De mo que cuando se quea solito le endiña la medecina al cura y se quea dormío como un ceporro. Pos con este ungüente le se quitaron los retorcijones y la peorrera. Asín que al pronto saca al muchachino de la mochila, le jarrea unos güenos gasnatones y se pone a berrear el niño:
—¡Gua, gua, gua...!
Aluego ya llama a la criá pa dicile que vista al muchachino. Ya que entra la criá, se pone la criá a pegar voces toíta loca de contenta:
—¡Que el cura ha tenío un hijo! ¡Que el cura ha tenío un hijo! ¡Esto es un milagro de Dios! ¡Esto es un milagro de Dios!
Claro, que ya empezaron a cuidiar al niño bien cuidiao el cura y la su criá. Ya que se entera el cura del Guijo de que el cura de Ahigal había tenío un muchacho, viene pa acá pa la noragüena. Y el cura del Guijo, le dice el cura del Guijo al cura de Ahigal:
—¡Chacho! ¿Cómo ha sío ese milagro de tú haber parío un muchachino?
Y el cura de Ahigal:
—¡Qué, coño, milagro ni milagra! Eso jue de cuando el obispo se queó por la noche en la mi casa, y me dicía el obispo: “Tú, Dámaso, quieto, quieto, que no va a pasar na”. ¡Y mira cómo ha pasao!
De golpe al cura del Guijo le se empieza a poner la cara más blanca que un enjalbegao, y le dice el cura de Ahigal:
—¿Pos qué te pasa que se te ha queao la cara toa blanca del to?
Y el del Guijo:
—¿Que qué pasa? Pos que la semana pasá estuvo el obispo en la mi casa y me dijo los mesmo: “Tú, quietito, quietito, que no te va a pasar na”. Y lo malo es que me estuve quieto del to.
Y ya está, que el cuento se acabó, asín que colorín colorao, que éste es el cuento del cura preñao.
martes, 1 de febrero de 2011
Sobre la transcripción de los cuentos tradicionales
domingo, 30 de enero de 2011
Portada de los cuentos de Ahigal (opción B)
viernes, 28 de enero de 2011
Portada de Los cuentos de Ahigal (opción A)
miércoles, 26 de enero de 2011
Del estudio de Los cuentos de Ahigal
Una colección excepcional de cuentos tradicionales
La colección de cuentos que José María Domínguez ha ido recogiendo durante muchísimos años en el pueblo cacereño de Ahigal es un trabajo formidable y valiosísimo que, sin lugar a dudas, no dejará indiferentes a los investigadores, lectores y amantes de la literatura y el cuento tradicional. Se trata de un conjunto excepcional de cuentos que abarca prácticamente todas las modalidades, tonos, tipos y clases que este riquísimo género de la literatura folclórica puede regalar. Y he utilizado la palabra “excepcional” al referirme a esta colección sin exagerar lo más mínimo y sin banalizar en absoluto el contenido semántico de este adjetivo, que denota algo fuera de lo común, diferente y admirable por valioso y poco habitual.
¿Por qué me parece este un libro excepcional? No lo es por la gran cantidad de etnotextos que contiene (más de 250), pues si desde luego reúne un conjunto más que apreciable de cuentos no nos sería difícil recordar otras colecciones españolas, publicadas e inéditas, que aún pueden presumir de un número mayor; tampoco por la rareza de los etnotextos registrados, ya que prácticamente de todos ellos podríamos aportar paralelos tradicionales y literarios, e incluso la mayoría (un ochenta por ciento aproximadamente) pueden localizarse en los índices folclóricos locales e internacionales; su excepcionalidad tampoco depende de la zona donde han sido registrados, porque Extremadura es una de las regiones españolas donde tradicionalmente los investigadores y recolectores de cuentos han demostrado más interés y esfuerzo por rescatar su patrimonio cuentístico. ¿En qué reside, por tanto, el mérito extraordinario de este volumen de cuentos que le permite situarse entre las cinco o seis mejores antologías publicadas en nuestro país desde los inicios del siglo XX?
Diferiré un poco más la respuesta a esta retórica pregunta. Antes quiero recordar el hecho sobradamente conocido de que la literatura oral inició en el siglo pasado su irrefrenable decadencia debido a múltiples causas que pueden resumirse en una: la modernización de nuestras sociedades, que mucho ha aportado de bueno para nuestras vidas pero que también nos ha hecho perder en gran medida nuestras raíces culturales y nos ha alejado de la naturaleza. El éxodo a las ciudades, la modernización del trabajo agrícola, la irrupción de los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías han cambiado sustancialmente nuestras vidas, y contra tamaños gigantes el humilde cuento tradicional puede sobrevivir apenas hoy entre los mayores de la familia y en unos pocos “románticos” que todavía creemos en su valor y disfrutamos de su hechizo.
Resulta paradójico que una de las primeras colecciones importantes de cuentos tradicionales españoles, la ya clásica de Aurelio Espinosa, anuncie desde el principio la muerte paulatina del género ya que después ninguna otra (excepto, quizá, la de su propio hijo) podrá superar la calidad de las excelentes versiones tradicionales que atesora
. No olvidemos que las encuestas realizadas por Espinosa, que recorrió buena parte de España desde el norte hasta el sur, datan de la segunda década del siglo XX. De entonces hasta nuestros días los cambios sociales antes comentados han provocado un deterioro cada vez mayor de la tradición oral: la pérdida de cuentos, el debilitamiento y la banalización de sus argumentos y motivos (sobre todo en el cuento maravilloso) son las desastrosas consecuencias de esta inevitable caída.
Todo lo dicho anteriormente está comprobado y demostrado desde hace bastante. Pero he aquí que un lector del siglo XXI abre las páginas de este libro y se sorprende en primer lugar por el dialecto empleado en los cuentos, un dialecto verdaderamente arcaizante en cuanto al vocabulario, giros morfo-sintácticos y todo tipo de construcciones gramaticales que sin duda merecerán un estudio detallado y exhaustivo en el futuro pues estamos ante una verdadera joya lingüística dialectal. Pero, claro, tampoco por esta razón hemos denominado excepcional a nuestra antología. No, es algo más importante aún que conviene ya precisar: la calidad de las versiones aquí reunidas, desde un punto de vista literario-tradicional, resulta verdaderamente excepcional, inhabitual en los trabajos publicados desde Espinosa. Y diré más: si cotejamos varios cuentos de Ahigal con sus correspondientes de la mítica colección de Espinosa comprobaremos que en bastantes casos los de Ahigal aventajan a aquellos en más interesante desarrollo narrativo, mayor riqueza de detalles y de todo tipo de recursos estilísticos que sorprenden a estas alturas. Así, podríamos decir que, muchos años después, los cuentos de Espinosa han encontrado unos inesperados y sorprendentes herederos que casi le aventajan en belleza y entendimiento, como le ocurrió a la madrastra de Blancanieves, aunque en este caso estamos seguros de que el gran estudioso del cuento hispánico no sentiría celos sino alegría al comprobar que, mucho después, su labor sería continuada con tanto acierto.

